
Uno de los elementos más importantes del ecosistema de innovación en Silicon Valley es el financiamiento disponible a emprendedores y empresas emergentes en la forma de venture capital o capital de riesgo. De hecho, la mayoría de estos inversionistas (generalmente llamados “VC”s por su denominativo en inglés) se encuentran aglomerados en Sand Hill Road – el equivalente a Wall Street en Silicon Valley.
En términos generales, venture capital se refiere a una industria donde un grupo de individuos constituye una sociedad donde los socios administradores (VCs) levantan y administran un fondo de capital (generalmente de US $100 millones o más) aportado por terceros (incluyendo inversionistas institucionales) para invertir en nuevas tecnologías y empresas emergentes en un lapso generalmente de 3 o 4 años. Estos fondos tienen generalmente una duración de 10 años y su objetivo es obtener dentro de los próximos 4 a 6 años un retorno potencial sobre inversión equivalente a “10x” (o diez veces el monto original de inversión).
Este modelo se basa en el siguiente concepto: de cada diez inversiones, siete van a fallar, dos van a rendir razonablemente bien y uno va a ser el “home run” o el “golazo” (en buen chileno). Consecuentemente tres empresas (y en gran medida el gran hit) van a pagar por los demás emprendimientos fallidos. No por nada esta industria tiene el apelativo de “capital de riesgo”: las estadísticas demuestran que la mayoría de las empresas emergentes basadas en nuevas tecnologías fallan y por esa razón los inversionistas solo van a apostar por empresas que tengan el potencial de ser vendidas o abiertas a la bolsa (IPO) con el objeto de obtener ese retorno de 10x en 4 a 6 años desde la fecha de inversión.
En cuanto a la estructura de los fondos, los VCs generalmente son compensados bajo la formula “2/20”: 2% de “management fee” y 20% de “carried interest”. Esto quiere decir que los VCs tienen una compensación de 2% sobre el monto del fondo por concepto de administración (por ej.: si el fondo es de US $100M los socios tendrán derecho a US $2M por concepto de administración) y derechos a 20% de las ganancias del fondo, lo que debiera constituir el gran incentivo para los VCs (y no está de más decir que algunos de estos VCs se han convertido en multimillonarios gracias a esta formula).
Un buen ejemplo de venture capital en acción puede verse con la reciente adquisición de YouTube. En Octubre del año pasado Google decidió comprar YouTube por la “módica” suma de US $1.65 billones. Nada de mal para una empresa con tan solo 21 meses de existencia fundada por emprendedores veinteañeros (YouTube fue fundada en febrero de 2005). En este caso, el fondo de inversión involucrado fue Sequoia Capital que invirtió US $3.5 millones en noviembre de 2005 y luego US $8 millones en abril de 2006 en dicha empresa.
Un documento muy importante para entender este deal es el disclosure hecho por Google ante la Securities Exchange Commission (SEC) (disponible secinfo.com ) ya que en dicho documento se pueden apreciar claramente algunos de los grandes ganadores de esta operación: notablemente los 3 fundadores de YouTube, quienes obtuvieron aproximadamente US $700M en la venta de acciones, y Sequoia Capital con aproximadamente US $500M. También resulta importante destacar los nombres de los inversionistas (LPs) de Sequoia (una lista tradicionalmente reservada y no disponible a la opinión pública) que incluye universidades como Amherst, Brown, Columbia, Dartmouth y Yale y fundaciones filantrópicas como la Ford Foundation, Moore Foundation, Irvine Foundation, Rockefeller Foundation, y Hewlett Foundation. Este dato no es menor, porque ejemplifica de alguna manera como la sociedad se beneficia con esta industria, ya que no tan solo ganan los emprendedores aportando nuevas tecnologías al mundo sino que también ganan las universidades y fundaciones (e inversionistas institucionales en general) que invierten en los fondos de VC (aunque tema aparte son los retornos en términos absolutos, ya que históricamente solo el 10-15% de los fondos mas importantes han generado los mejores retornos).
Otro dato interesante surgido esta semana ha sido el hecho que Sequoia Capital ha decidido deshacerse de la universidad de Yale como inversionista en sus fondos (y para que tengan una idea Yale dispone de más de US $20 billones en activos de inversión) porque supuestamente Yale no quiso co-invertir en los fondos internacionales levantados por Sequoia en China e India. Un comentario obligado a este punto es que solo una firma tan exitosa y prestigiosa como Sequoia Capital podría darse el lujo de echar a Yale de su lista de inversionistas, aunque es probable que esta decisión le cueste caro a futuro.
Pero como se puede apreciar con el ejemplo de YouTube, la inversión fue un éxito para Sequoia Capital – que obtuvo no tan solo el esperado “10x” sino que casi “50x” de retorno sobre su inversión (a modo de anécdota, vean la peculiar celebración) Sin embargo, YouTube es uno de los pocos éxitos que alimentan el insaciable apetito de los inversionistas en Silicon Valley (donde solo en el segundo trimestre de 2007 se invirtieron US $7.1 billones) - es decir, a este ritmo se invertirán US $28 billones durante 2007, que si bien es una cifra enorme es solo una sombra de los US $54 billones invertidos en 1999 o los US $103 billones invertidos en 2000 – ver aqui) y por tanto constituye un ejemplo donde “la excepción hace la regla” ya que por cada YouTube hay cientos de empresas que fallan.
En fin, una pregunta valida es si este modelo de venture capital es aplicable a Chile. Notable resultan los montos involucrados en EEUU – y justamente la falta de volumen y liquidez en mercados emergentes (entendido como estrategia de éxito vía adquisiciones o apertura a la bolsa) puede jugar en contra de cualquier esfuerzo por emular este modelo que ha resultado tan exitoso en Silicon Valley.

