Me topé con este documento bastante interesante que quería compartir con ustedes. Cito textualmente algunas frases que me llamaron la atención:
El 45% de los adultos chilenos no lee libros en absoluto (de los que un 47,3% dice que no lo hace por falta de interés)
La lectura de libros se asocia fuertemente al nivel socio-económico de las personas
En el 40% de los hogares chilenos existen menos de 10 libros, y en el 72% de los hogares no se compran libros nunca o casi nunca
Solamente un 38% de los no lectores leería más si se eliminara el IVA a los libros
La lectura de libros se asocia positivamente al uso de internet
Algunas reflexiones al respecto. Primero, aparentemente el precio de los libros es caro en Chile en comparación al resto de los países de América Latina (ver articulo aparecido en La Tercera en que se cita un trabajo de de Matías Cociña - ¡no encontré el link!), pero esta no sería la principal razón porque la gente no lee. Es decir, si los precios bajaran, un 62% de la gente NO LEERÍA MÁS. Esto me llama la atención porque últimamente todas las propuestas de políticas pública relacionadas con el fomento a la lectura pasan exclusivamente por criticar el excesivo precio de los libros. Aparentemente, hay algo más que frena el acceso a la lectura. ¿Qué es? No creo tener la respuesta a esta bastante dificil pregunta, pero se me ocurre que puede venir por una combinación de poco acercamiento a la lectura durante la niñez, una cultura que valora poco el conocimiento escrito y un relativamente mayor costo en tiempo en una época de exitismo acelerado (versus, por ejemplo, sentarse a ver televisión), entre otros.
Segundo, ¿por qué queremos fomentar el acceso a la lectura? Los invito a revisar esta columna de hace un par de años de Patricio Meller. De acuerdo a este artículo, las culturas orales tienen características propias que las hacen menos proclives a innovar, en contraposición a las culturas impresas. En las culturas orales operan mecanismos de transmisión "materno-infantiles", con estructuras sociales aclanadas y predominio de relaciones "familiares" en vez de profesionales en el ambiente empresarial. Pero más aún, "La cultura oral es terreno fértil para el fundamentalismo, para los rituales y para los actos simbólicos. De aquí surge una desconfianza hacia todo lo nuevo.". En cambio, en las sociedades con cultura impresa, son los libros los que desempeñan el rol principal, aumentando el nivel de racionalidad del receptor del mensaje, induciendo la existencia de varias interpretaciones y análisis de los datos. Hasta el cansancio hemos mencionado en este blog los éxitos educacionales de Finlandia, país con una de las tasas de lectura más altas del mundo. Suecia provee otro ejemplo ineludible de éxito en la materia. De acuerdo a esto, valdría la pena fomentar la lectura entre nuestros estudiantes.
Como admirador (casi obsesivo) de la palabra escrita en cualquiera de sus formas, me declaro firme partidario de una política de fomento a la lectura, y la considero una condición necesaria para el despegue definitivo del potencial innovador de nuestro país. ¿Propuestas? Creo que es necesario que todos los escolares lean un cierto número de libros al año, que lean posts de internet, que lean el diario, que lo comenten en clases... en fin, que lean todo lo que se pueda leer.
¿Sabes qué tienen en común paises como Suecia y Finlandia, respecto a la lectura? Que sus niños crecen con el ejemplo de sus padres lectores. ¿Cuál es el ejemplo que les damos a nuestros hijos en cuanto a lectura? A mi juicio, muy pobre.
Te cuento una anécdota. Cuando chico (10, 12 años) en mi casa era impresindible comprar el diario. A pesar de ser una familia recursos muy limitados, mi padre habría adquirido de mi abuelo el hábito de leer el diario todos los días. Parte de mi rutina manital consistía en comprar el pan para el desayuno y el diario. Regularmente me venía leyendo el diario por el camino y siempre me pasaba que la gente se me quedaba mirando, cosa que me molestaba mucho.
Con el tiempo y la edad, logré comprender lo exótico que debió haber sido ver a un viejo chico de 12 años leyendo el diario por la calle.
Hasta el día de hoy, mantengo el hábito de leer el diario en papel, en internet y por extensión de leer regularmente.
En nuestra sociedad actual, los padres han cambiado la lectura por otras actividades mas fáciles, menos comprometidas y más castradoras, intelectualmente hablando.
La última medición de PISA en lectura nos deja como el país con mejor nivel lector de la región, por encima de argentina y méxico que tienen una industria editorial más variada y al alcance del bolsillo. Pero aún así, sus hijos tienen menos competencias lectoras que nuestros hijos.
Es fundamental el ejemplo de los padres y adultos en general, para enviar el mensaje correcto respecto del fomento a la lectura a nuestro jovenes.
En eso, Finlandia y Suecia nos llevan la delantera.
Cuando era niña era una lectora casi enfermiza, leía todo lo posible de leer, llevaba una libreta con los libros y autores leídos, y la lista anual de libros del colegio la leía el primer mes. Esto lo mantuve intacto hasta la universidad, de hecho recuerdo noches de desvelo porque primero tenía que terminar el libro de turno y luego me dedicaba a mis tareas. La angustia que sentía cada vez que un libro llegaba a su fin nunca podía evitarla.. siempre quería más paginas, más historias, buscaba luego al mismo autor para seguir saboreando sus palabras… Sin embargo, ya adulta con trabajo, estudio, hijos y una casa que demanda mucho tiempo, llevo un par de años sin tomar un libro. Y ahora me enfrento a mi hijo mayor al que aún no se como transmitirle ese amor que yo tenia por ellos, él solo me ve leyendo el diario los sábados, o eventualmente alguna revista, el tiempo para la lectura se me ha vuelto un lujo, vivo a pocas cuadras de mi trabajo y ni siquiera esos tiempos muertos de metro o micro tengo… bueno pero no quiero desviarme del tema… creo que la lectura va sumada a la curiosidad, a los propios temas de interés, es increíble lo fácil que puede ser para muchos leer las lateras (para otros) noticias de tecnología, o mascotas, o las románticas novelas… cual es el único fenómeno literario de los últimos años… Harry Potter, ¿porqué?… ¿porqué su autora escribió sobre lo que los niños jóvenes quieren leer?, o porqué hoy todos queremos ser parte de un fenómeno y Potter lo es… entonces veamos como hacer de la lectura algo glamoroso, actual, comercial... ¿dificil?.
Y dejemos que los niños exploren sus propios intereses lectores, los cuales no siempre coinciden con los de los profesores.
Bueno, no quiero extenderme más, porqué, como ya saben, nadie lee los comentarios muy largos…
Enviado por Fran Reutter el 16/04/2008 a las 12:02
El gusto por la lectura se aprende muy temprano. Pero no sólo el gusto sino que tambien varias de las habilidades prelectoras empiezan a desarrollarse incluso antes del año. Por eso, a donde hay que darle firme para que leamos más...no es en la escuela... es en el jardin infantil!!
Una politica que expliciamente fomente las habilidades prelectoras y el gusto por la lectura en preescolar es vital y en Chile el interes por fometar esto es aún incipiente... pero vamos que se puede!
Partamos por casa. A los que tienen niños preescolares en casa ...leanles mucho!
Enviado por KamaleonDASH el 16/04/2008 a las 13:30
Yo leo tanto que inclusive a horas de que me hagan una prueba de economía sigo leyendo otras cosas como ésta! jajaja
Creo que hay dos cosas importantes que debemos mejorar en el sistema de lectura nacional:
Yo me acuerdo que me inicié en la lectura gracias a que me viejo me compraba semanalmente Barrabases o el Condorito, luego me compraban la revista Club Nintendo, Mangas,comics y cosas que me entretenían. Sufría mucho leyendo los libros que me daban en el colegio. Pero gracias a las cosas entretenidas que leí cuando chico pude interesarme en un abanico casi infinito de posibilidades ahora que soy adulto.
Por consiguiente los sistemas de educación deben reformarse para permitir a los que están creciendo a tener más posibilidades de lectura, gratuita y en distintos formatos. Aprovechémonos de ésta era digital para transformar esta realidad!
Muchas gracias por sus comentarios y aportes. Claramente hay un problema de sesgo de selección entre los lectores de enjambre... ¡si llegaron hasta acá es porque probablemente leen muchisimo! En todo caso, compartimos la preocupación y las ganas de motivar a más gente a leer. Como dice la Fran, como mínimo partiremos en nuestras casas y con nuestras propias familias, transmitiendo esas ganas de leer lo que se nos cruce por delante.
Mi mejor promedio de lectura: 24 libros al año, lo tuve en Francia, no sé cómo es hoy, pero en ese momento la sociedad entera leía. En la oficina, en las reuniones de padres y con los amigos o se comentaba algo de cine o algo de literatura que además pasaba cada semana en un magnífico programa (que ya no existe) llamado apostrphe. Hoy en día en la oficina con suerte mis colegas leen el diario el Domingo, los papás más bien comentan lo desatados que están los niños y la tele, bueno entre las teleseries de las 8 el amor ciego y todos sus jugos...el diario también es una porquería, el The Clinic tiene cuestiones interesantes, pero no se sabe si es cierto o broma. Yo también tenía el habito de ir a comprar el diario y el pan, la verdad es que hoy leo de vez en cuando La Nación Domingo, el resto no me motiva. Lo que he descubierto son los blog, obviamente tengo uno (temasarq.blogspot.com), en ellos leo comentarios, encuentro datos para bajar libros y comento.
Mis hijos, salvo el mas pequeño que nació y ha crecido aquí es flojazo, pero no pierdo las esperanzas. Las que han vivido parte de sus vidas en Francia o Suecia, son muy buenas lectoras, pero mucho menos que allá.
Como dato, en Francia hay bibliotecas en todos los barrios las que actualizan semanalmente sus colecciones, organizan eventos para grandes y chicos, concursos, encuentros con autores, lecturas, ferias. Que le quiten el iva a los libros no sé si sería gran cosa, lo que se necesita es algo más macro, las cajitas de libros para las familias más pobres me parece un chiste...en realidad falta saber para dónde queremos ir como país.
Enviado por Ana Karenina el 21/04/2008 a las 18:28
"De acuerdo a este artículo, las culturas orales tienen características propias que las hacen menos proclives a innovar, en contraposición a las culturas impresas. En las culturas orales operan mecanismos de transmisión "materno-infantiles", con estructuras sociales aclanadas y predominio de relaciones "familiares" en vez de profesionales en el ambiente empresarial. Pero más aún, "La cultura oral es terreno fértil para el fundamentalismo, para los rituales y para los actos simbólicos. De aquí surge una desconfianza hacia todo lo nuevo. En cambio, en las sociedades con cultura impresa, son los libros los que desempeñan el rol principal, aumentando el nivel de racionalidad del receptor del mensaje, induciendo la existencia de varias interpretaciones y análisis de los datos." Perdón, pero en este punto de la lectura creí estar leyendo a Rousseau. A Rousseau se le perdona que pueda tener una mirada tan ingenua, ignorante y caricaturizada de lo que aquí se llama "culturas orales", este estado de naturaleza donde el hombre es poco más que un animalito. Pero ¿cómo puede ser que en la actual situación del conocimiento etnográfico y antropológico de las culturas orales alguien pueda hacer afirmaciones como ésta? ¿Cómo puede ser que alguien instruido como Andrés Lieberman, tan fanático de la lectura como se proclama, pueda referirse con tal desparpajo a las culturas orales como el reino de la barbarie, señalando a la cultura escrita como el cúlmine de la civilización? ¿En qué época y en qué culturas cree ud. Sr. Lieberman que han surgido históricamente las peores formas de totalitarismo que conoce nuestra sociedad? ¿Cuándo cree ud. que surgieron las guerras religiosas?¿Conoce ud. a los extremos de complejidad cultural a la que llegaron culturas orales que dentro de su categoría tendríamos que considerar como "primitivas"? Con esto no pretendo negar la importancia que para la sociedad actual tiene el que los individuos sean capaces de manejar funcionalmente la comunicación escrita. Pero por favor, Sr. Liberman, aproveche su voraz fascinación por la cultura impresa, parta con Rousseau, dese una vueltecita por Lévi-Strauss, y saque sus propias conclusiones.
Estoy de acuerdo que las cajitas de libros son como intentar frenar al mar con un murito de arena hecho con baldes, claramente la solución no pasa por ahí. Sin embargo pienso que una política más sistemática podría, por ejemplo, partir con iniciativas como esa o similares.
En relación a la crítica vertida por Ana, simplemente diré que en ningún momento de mi articulo pretendo hacer una descripción ni una categorización acabada de las culturas orales. Me parece eso sí que tú eres bastante más audaz en describir y catalogar, al inferir que me refiero a las culturas orales como el "reino de la barbarie", donde el hombre es "poco más que un animalito", y en que la cultura escrita es el "cúlmine de la civilización", lo que sea que eso signifique.
Porque, bueno, asignarse la verdad absoluta y el dominio del conocimiento es fácil cuando se está escudado tras Tolstoi.
Enviado por Ana Karenina el 22/04/2008 a las 17:52
A.L: Tiene ud. razón en que he sido más audaz en mis palabras que ud. en las suyas, y aprovecho de agradecerle por ese halago. Sin embargo, esa diferencia es sólo en el nivel manifiesto del discurso, por que los supuestos que permanecen detrás son exactamente los mismos, ¿o no? Al menos en su respuesta no leí una sola alusión que le permitiera demostrar lo contrario. Por otra parte, me es difícil entender que un amante de la cultura escrita como ud. exija la comparecencia del interlocutor, ya que precisamente una de las grandes novedades de esa tecnología aplicada al lenguaje, es la posibilidad de separar espaciotemporalmente el texto de su autor (además de separar a ambos del lector). Exigir la presencia del interlocutor es algo propio de la oralidad, donde el lenguaje es inseparable de quien lo dice. Por eso, sólo con la cultura escrita puede surgir algo así como el "argumento". Tolstoi firmó Ana Karenina con su nombre y apellido, pero bien podría haberlo hecho con cualquier pseudónimo, como tan usualmente lo han hecho grandes de los grandes de la literatura, como ud. bien lo debe saber. ¿Le cambiaría en algo la lectura de Ana Karenina luego de leer una biografía completa de la vida del autor? Yo he leído Ana Karenina tres veces, la primera sin saber nada sobre Tolstoi, la última sabiendo algo de lo que se sabe sobre él y su atormentada y nada pulcra vida, y puedo asegurarle que los méritos de su obra maestra permanecieron intactos para mí. Esa posibilidad, además, se agudiza con este tipo de medio que ud. mismo ha elegido para comunicarse, donde nunca podrá estar plenamente seguro de quien dice ser quien dice ser, lo sea efectivamente. Saber o no el nombre detrás del pseudónimo no le cambiaría una pizca a los méritos (o la falta de ellos) a mi argumento, porque por lo demás ud. no me ha visto en su vida. Asimismo, yo perfectamente puedo suponer que su nombre es un pseudónimo, para mí da exactamente lo mismo, y en nada cambiaría la opinión que me he hecho de su argumento: a lo sumo podría haber sentido algo de simpatía por ud. y no haberle escrito lo que realmente pensaba de él. Por último, le pregunto si tiene sentido hoy en día exaltar de ese modo la cultura escrita en desmedro de la oral, cuando ya la generalización de la cultura audiovisual ha traído por sí misma una recuperación tácita de la oralidad y de todo su potencial comunicativo, sin desmedro obviamente del potencial propio de la escritura, algo ya ganado y por ello difícilmente reversible. ¿Qué expresa, si no, por ejemplo, el que toda la novedad de la reforma procesal-penal se reduzca a una profunda crítica a los procesos escritos, y a una valoración de la enorme utilidad(especialmente en términos temporales) que tiene la oralidad para todo proceso que involucre testigos, testimonios y juicio? Desde mi opinión, al contrario de lo que ud. señaló, aquí la oralidad está enormemente cargada de novedad, de capacidad de introducir cambios positivos a un sistema que ya no podía más con la temporalidad de la cultura escrita: ¿hay tiempo para leerlo todo señor? Bien sabemos que no. Es sólo un ejemplo, pero me parece que revela en parte la época en la que estamos, en la cual la misma sociedad ha requerido recuperar la lógica de la oralidad en una nueva escala de realidad gracias a la tecnología aportada por los medios por los medios masivos de comunicación audiovisual. ¿Diría ud. que los juicios orales son más propicios para el fundamentalismo, el ritualismo o la ausencia de novedad que los procesos jurídicos escritos? Nuevamente le recomiendo, considerando su agudo amor por la lectura, que visite a un clásico: Kafka estaría feliz de darle una respuesta. A.K.
El tema no es facil, en mi casa tengo tres hijos y estan alfabetizandose, nosotros les leemos como desquiciados. Esperemos que resulte.
Una idea robada: En Chicago (creo), hubo una política de lectura del municipio, que consistia en proponer un libro para leer por mes y durante ese mes habia mucha publicidad respecto del libro que toda la ciudad leia, y habia ejemplares gratis a mano en todos lados. Y se debatia en los diarios y radios, en los carteles activos de los buses y metros, etc. Interesante la idea de que en algun momento mucha gente este leyendo lo mismo. Es como cuando salio el Codigo Da Vinci...(yo no lo lei y parecia un marginal).
Otra idea; dejar libros tirados por todos lados, en las plazas, los parques, los metros, las micros, los hospitales. La idea es que si uno recoge el libro, lo lea y lo deje botado nuevamente cuando lo finalice. No se pierde nada. Algunos lo leeran y otros se lo llevaran p'a la casa, y....??? quizas lo lean... es el objetivo.
Ultima, tampoco es mia: si el estado compra un libro para cada biblioteca de chile, que son varios miles, aumentan las tiradas de cada edicion (que actualmente averguenzan con 600-1000 ejemplares cada una). Eso permite bajar costos y hacer mas accesibles los precios de venta al publico para aquellos destinados a comercialización. En vez de bajar el IVA, aumentar la demanda de libros via asegurar un ejemplar por biblioteca publica. Malo no puede ser...
Primero, estamos de acuerdo en que la audacia puede ser algo destacable, pero también puede convertirse en algo negativo, tal como la consecuencia puede derivar en terquedad. Audaz has sido cuando me describes como un caricaturista social, pero también peligrosamente mezquina y sesgada.
Ahora, efectivamente no respondí la crítica de fondo al argumento porque pienso que partes de un supuesto errado. Sería tremendamente ignorante de mi parte defender que hay un continuo donde, a un lado las culturas escritas son el punto cúlmine de la sociedad, mientras que al otro las culturas orales representan una sima. Ese continuo no existe, porque tales caricaturas no existen. Dado que tu argumento entero es una defensa de las culturas orales, puedo asumir que piensas que mi argumento es, a su vez, una crítica de estas, lo cual no es cierto.
Habiendo dicho eso, y sin intentar establecer una tésis de causalidad, muestrame un sólo país del mundo que haya alcanzado un status de desarrollado y que no tenga una fuerte tradición de lectura y escritura. Yo, por mi parte, pienso en varios ejemplos de países, principalmente en América Latina y África, de tradición predominantemente oral, que siguen pegados en la trampa del subdesarrollo. Por lo bajo es un síntoma, e incluso, como deslizo antes, puede haber causalidad (de hecho la teoría económica de capital humano sugiere esta relación). ¿Qué vas a comparar? ¿Lectores educados con no-lectores educados? Me parece un absurdo, las personas educadas leen, y las personas educadas hacen que un país progrese.
Yo no afirmaría, de nuevo tan audazmente, que las nuevas tecnologías han propiciado un revival de la tradición oral. Por el contrario, ¿qué es un blog? ¿Qué es Google? Y de nuevo, en un mundo caricaturizado, se entiende que critiques una defensa apasionada de la escritura, pero sería un error suponer que no hay ganancias de eficiencia y productividad con una reforma procesal penal basada en menos papeleo y mayor argumentación oral. Pero creo que se requiere un mundo educado, con gente que lea, entiende y discierne, para generar ideas como esas.
Finalmente, te agradezco tus comentarios, prefiero infinitamente generar una discusión y puntos de vista contrastantes que ser recibido con indiferencia.
Enviado por Ana Karenina el 24/04/2008 a las 12:10
Andrés. Estoy de acuerdo con lo que señalas. Finalmente, toda mi reacción fue contra un párrafo de tu artículo que me pareció descuidado y profundamente ignorante. Nadie niega todo lo que la generalización de la escritura introdujo y en qué medida es inseparable del surgimiento de la modernidad, con todo lo que esto implica en términos de lo que se ha llamado "desarrollo". Pero se puede afirmar eso sin tener que, para ello, negar en qué medida la oralidad no desaparece simplemente del mapa, relegarla a un mero "obstáculo" para el desarrollo o bien relegarla a determinados "territorios" geográfico-culturales, como si la escitura sugiera eliminando la oralidad y no suponiéndola y redefiniéndola. Lo mismo con la cultura audiovisual: surge "sobre" la escritura y la oralidad, no las elimina sino que las redefine en una nueva escala temporal, espacial y comunicativa. El blog es un excelente ejemplo de cómo la generalización de la cultura audiovisual produjo al mismo tiempo que una radicalización de algunas propiedades esenciales de la escritura (como las que te señalé en el comentario anterior) y la recuperación de otras esenciales de la oralidad, básicamente la posibilidad del tiempo real y la eficacia comunicativa de la imagen. En fin, gracias por tomar en serio esta conversación, es bueno hacerse cargo de las consecuencias que tiene decir lo que uno dice, incluso aunque uno no lo haya querido decir. A.K
Yo vengo de una familia de 8 hermanos (Sí, 8) con varios muros de la casa empapelados en libros, mi padre un gran lector y mi madre una lectora esporádica, además siempre se leyó el diario, e incluso en algunas épocas se leyeron dos diarios diferentes... Pero, cúal crees que fue el resultado, de los ocho la única lectora fui yo.
Cierto es, que al principio leía todo lo que encontraba al paso, leía alrededor de 6 libros mensuales y que hoy en día mi récord anual deben ser 6 o siete libros. Falta el tiempo, los espacios y muchas veces en mi caso las lucas.
Tengo una hija de 5 años, súper curiosa, que apenas puede esperar aprender a leer. Yo lo único que quiero es que en este sentido sea como yo, que le apasione la lectura. La tengo en un colegio Montessori (Pucalán) que se escapa absolutamente a la norma de colegios en Santiago, donde les incentivan la curiosidad, ha hacer preguntas y a buscar respuestas. Yo por mi parte en mi casa, le leo todas las noches (lo cual ella adora y nos da ese minutos de calidad durante el día que yo también aprecio muchísimo)
Yo me acuerdo que cuando estaba en el colegio nos obligaban a leer un promedio de 10 libros anuales y las pruebas eran absolutamente tontas, a que me refiero, no eran para pensar, eran formuladas para pillar a quienes no se lo habían leidos, lo cual era altamente frustrantes para muchos... Y eso me hace pensar que quizá una de las cosas que a mí me gustaría ver en los colegios o incluso fuera de ellos son instancias para conversar, para comentar lo que uno a leido... algo así como una suerte de Club de Lectura (qué ñoña!) pero yo creo que eso incentivaría a muchos. Eso haría que un acto súper introvertido se vuelva sociable e interactivo.
En fin... como dicen los gringos, Just a piece of my mind...
Estimado Andrés:
¿Sabes qué tienen en común paises como Suecia y Finlandia, respecto a la lectura? Que sus niños crecen con el ejemplo de sus padres lectores. ¿Cuál es el ejemplo que les damos a nuestros hijos en cuanto a lectura? A mi juicio, muy pobre.
Te cuento una anécdota. Cuando chico (10, 12 años) en mi casa era impresindible comprar el diario. A pesar de ser una familia recursos muy limitados, mi padre habría adquirido de mi abuelo el hábito de leer el diario todos los días. Parte de mi rutina manital consistía en comprar el pan para el desayuno y el diario. Regularmente me venía leyendo el diario por el camino y siempre me pasaba que la gente se me quedaba mirando, cosa que me molestaba mucho.
Con el tiempo y la edad, logré comprender lo exótico que debió haber sido ver a un viejo chico de 12 años leyendo el diario por la calle.
Hasta el día de hoy, mantengo el hábito de leer el diario en papel, en internet y por extensión de leer regularmente.
En nuestra sociedad actual, los padres han cambiado la lectura por otras actividades mas fáciles, menos comprometidas y más castradoras, intelectualmente hablando.
La última medición de PISA en lectura nos deja como el país con mejor nivel lector de la región, por encima de argentina y méxico que tienen una industria editorial más variada y al alcance del bolsillo. Pero aún así, sus hijos tienen menos competencias lectoras que nuestros hijos.
Es fundamental el ejemplo de los padres y adultos en general, para enviar el mensaje correcto respecto del fomento a la lectura a nuestro jovenes.
En eso, Finlandia y Suecia nos llevan la delantera.
Un abrazo.