Enviado por manuel tironiel febrero 09, 2008a las 9:00
¿Qué tiene que ver el tema mapuche, tan candente hoy en día, con la innovación? Si aplicamos la visión convencional, nada. El movimiento mapuche más activo –la CAM por ejemplo- son unos cuantos campesinos y un par de universitarios. Sí, es cierto, también hay involucradas una serie de redes internacionales que arman una fascinante arquitectura rizomática local-global, pero ese es otro tema sobre el cual ya escribiré. El punto es que el movimiento mapuche son un puñado de tipos que no han inventado ninguna aplicación tecnológica, no están incubando ningún negocio, no están haciendo investigación científica de avanzada, no están patentando descubrimientos ni mejorando sistemas industriales ni diseñando nuevos prototipos, softwares, objetos, gadgets o lo que sea.
Pero en mi opinión, el reinvindicacionismo mapuche está haciendo algo mucho más potente que todo lo anterior, algo que de verdad puede propulsar la innovación: está complejizando la visión de nosotros mismo, de nuestra historia, educación y costumbres; están, en suma, cuestionando nuestra identidad como país y como cultura, y eso sí que es algo fundamental para la creación y expansión de la innovación.
Nuestra discusión nos ha llevado varias veces a argumentar que muchas de las diferencias en resultados observados en los temas que nos interesan en enjambre se pueden rastrear a componentes idiosincráticas propias de nuestra sociedad. Es decir, las diferencias culturales son centrales en los distintos escenarios observados a nivel mundial en cuanto a educación. innovación y creatividad. Es recurrente observar que las culturas "exitosas" en estos temas son por ejemplo culturas que fomentan la lectura, que premian el trabajo y promueven el emprendimiento. Sin embargo, hay un tema que me ha tenido pensando este último tiempo y que tiene que ver con la valoración (o des-valoración, si se quiere) que las diferentes culturas dan al fracaso. Pero antes que eso, creo que es prudente definir a qué me refiero cuando hablo de fracaso. Por fracaso entiendo la no consecución de un objetivo planteado a priori. Por ejemplo, entiendo el fracaso comercial como la no consecución del objetivo de crear y mantener una empresa rentable: la empresa quiebra (excluyo actos dolosos que por su naturaleza implican que alguien tenía un objetivo distinto en mente). Un niño puede fracasar en pasar de curso, una política de gobierno puede fracasar en su aplicación si no cumple su objetivo original. ¿Qué tiene que ver esto con el emprendimiento, la innovación y la creatividad? Desde mi punto de vista, mucho, puesto que los tres conceptos son juegos de fracaso. Un innovador exitoso se va a parar en los hombros de un grupo mucho mayor de innovadores que fracasaron en su objetivo. Un startup exitoso existe al lado de muchisimos más que fracasaron. Gracias a los ilustrativos posts de Evan hemos aprendido cómo funciona el mercado de venture capital, y de cómo se busca el "next home run". Bueno, esos home run va de la mano de innumerables bateos que ni siquiera llegaron a primera base. Sin haber estudiado lo suficiente el tema como para decir algo concluyente, creo que una diferencia entre sociedades en torno al tema del fracaso tiene que ver con el juicio moral que a este se le atacha. Si el fracaso es algo malo per se, quien fracasa queda con el estigma de haber vivido una experiencia condenable, aún cuando muchas veces no sea directamente responsable de ello. Por otro lado, si el fracaso es simplemente una experiencia equivalente al éxito, sin una real superioridad en una escala valórica, quien fracasa puede ser visto como alguien experimentado. Me parece haber una conexión lógica directa entre la valoración al fracaso y la existencia de heterogeneidad en el capital cultural asociado al emprendimiento y la innovación. Conjeturo que una cultura que valora la experiencia de haber fracasado debiese tender a ser menos aversa al riesgo y más creativa y emprendedora. Por el contrario, una cultura que hunde al fracasado y lo rodea de un estigma negativo debiese tender a sociedades que hagan pensar dos veces a quienes se atrevan a ser diferentes. Esta observación es evidentemente normativa: me refiero a como debiese ser, pero la verdad es que no sé cómo es la relación entre la valoración al fracaso y la aversión al riesgo. El principal problema es cómo medir la valoración al fracaso, problema que intuyo debe ser bastante dificil de resolver. Sin embargo, hay evidencia, aunque sea casual, de que los países más innovadores tienden a ser aquellos en que la valoración al fracaso es menor. Pero aunque no sea así, creo que el estigma asociado al fracaso es algo que le hace más mal que bien a una sociedad. Todos vivimos aterrados de descubrir que por alguna razón u otra no fuimos capaces de cumplir con lo que prometimos. Intuyo que en la medida que seamos capaces de aprender y construir sobre el fracaso, a aceptarlo y desmitificarlo y a tomarlo con sabiduría y humor, tenderemos a ser no solamente más creativos e innovadores, sino que en últimos términos, más felices.
Enviado por David Assaelel diciembre 29, 2007a las 17:59
Y llegamos a fin de año... hace 6 meses que empezamos con enjambre.org sin tener mucha idea donde íbamos. Con la únicas certezas de que algo podíamos hacer por contribuir a la educación en Chile (y ojalá en otras partes) aportando desde nuestras distintas áreas disciplinares, y de que internet es una gran herramienta para democratizar y distribuir el acceso a oportunidades nos lanzamos a escribir. Hoy, 105 Artículos y 385 comentarios después de que empezó este blog, no se si efectivamente hemos hecho alguna contribución significativa, pero sin duda puedo decir que hemos aprendido, y mucho. O por lo menos yo. Este tiempo en enjambre me ha abierto un mundo bien impresionante sobre cómo se puede mejorar la educación con herramientas simples e innovadoras... pero en realidad, creo que lo más interesante ha sido que buscando temas en internet para postear aquí, me he enterado de que hay una inmensa cantidad de personas muy preocupadas por mejorar la educación y que están haciendo cosas. Innovación, tecnologías, cultura, colaboración, información, redes... son palabras que se repiten todo el tiempo, pero me parece que una de las claves detrás de todas es la CREATIVIDAD, así, con mayúscula. Actualmente hay un amplio consenso de que la creatividad es fundamental para generar innovación, nuevas ideas, nuevo conocimiento, nuevos modelos de negocios... obvio que es el fundamento detrás de la creación. Pero muy poco se hace para potenciarla, desarrollarla y ampliarla, y parece que también hay consenso con que los modelos masivos de educación que se usan actualmente no solo no la potencian, si no que la inhiben y restringen, ya que para crear cosas nuevas hay que equivocarse y equivocarse no es deseable ni bien visto. Justamente de la importancia de la creatividad en la educación, y de cómo se hace necesario hacer cambios estructurales en los modelos educacionales para que no sigan produciendo masivamente empleados y que empiecen a formar emprendedores, empresarios, artistas, músicos y en general no se pierda la gran variedad de talentos naturales es de lo que trata el siguiente video de Sir Ken Robinson que me encontré en TED. Realmente brillante. Como dice en la reseña: "Todos deberían de verlo" , estoy de acuerdo. El único pero para que todos puedan verlo es que está en inglés... creo que ese es otro gran TEMA en la educación chilena, lo dejamos para mi próximo posts. Disfruten el video y Feliz Año 2008.
Enviado por manuel tironiel diciembre 24, 2007a las 9:25
El excelente post de Evan me dejó pensando en varias cosas. Una de ellas -la que quiero compartir acá- es una hipótesis descabellada, una idea peregrina sin mucho asidero técnico pero que, de alguna manera, sintoniza con lo que he venido pregonando en estos últimos posts (a saber, la necesidad de anclar la innovación, en nuestro país, en un sustrato que nos haga sentido y que capture nuestra forma única e irrepetible de innovar: que capture nuestro excepcionalismo). Pongo esta idea en forma de pregunta: ¿y qué pasaría si nos olvidamos de Silicon Valley y de Cisco y de HP y de la industria de la alta tecnología y de sus venture capitals? Lo que quiero decir es lo siguiente: para Silicon Valley Sudamérica no existe, no nos conocen y, ergo, no confían en nosotros. Entendible y preocupante. Es urgente, como dice Evan, cambiar esta percepción. Y comparto con él que hay acciones rápidas y fáciles que pueden ser tomadas para detonar este cambio (como, por de pronto, invitar a los VCs a que vengan a Chile y conozcan sus bondades). Pero creo que ante esta situación también sería saludable pensar en un Plan B, un plan en el cual no todos nuestros huevos estén colocados en la canasta de la tecnología, una canasta en la cual, por lo demás, no tenemos ninguna ventaja competitiva. O sea la pregunta es la siguiente: ¿hay otras maneras de ser 'innovador' y de capitalizar la innovación para el desarrollo del país que no pasen necesariamente por la industria tecnológica? ¿Hay otras posibilidades de negocios fuera del mundo hi-tech? ¿Hay vida fuera del Silicon Valley? Mi respuesta intuitiva es sí, de todas maneras, absolutamente, totally. Es más, tengo la impresión que seria un error basar nuestra estrategia de innovación en la industria tecnológica. Mi sensación -y disculpen por este determinismo cultural- es que ese no es el campo que más nos acomoda: la industria de la tecnología y los VCs están mejor sintonizados con un tipo económico-cultural más agresivo, rápido y, de alguna manera, corto-placista (no por nada esta industria pivota sobre USA, paradigma de este modelo). Cuando pienso en innovación en Chile se me vienen a la cabeza un montón de casos de alta creatividad y con un potencial de crecimiento e internacionalización tremendo, pero ninguno en el ámbito de la tecnología pura y dura. Por ejemplo pienso en:
Pedro Ibañez y sus hoteles Explora y, en general, el boom del turismo boutique que está creciendo tremendamente en Chile y que debería seguir haciéndolo (por eso NO a la represa en la Patagonia!).
Los salmoneros, que si bien van a tener que hacerse cargo de la cochinada que están dejando en las aguas de Coyahique y Aysén, merecen mi respeto por lo que han logrado.
La industria de la palta: ojo que está proyectado que Chile supere a México en pocos años como primer productor mundial.
Los científicos, desde la investigación basica del CECS de Bunster hasta las exploraciones aplicadas en biotecnología de Valenzuela.
La industria vitivinícola que ha hecho maravillas y que, a mi parecer, aún tiene mucho que hacer, sobre todo en lo que respecta a potenciar y marketinear sus terroires, o sea a vincular la industría vitivinícola con el turismo y el city/region marketing.
La educación superior chilena: la P. Universidad Católica puede perfectamente aspirar a ser la mejor universidad latinoamercana (y la U. de Chile también si se somete a una re-ingeniería).
El offshoring de servicios terciarios avanzados, o sea el offshoring de capital humano e inteligencia profesional aplicada en el campo de las finanzas, la economía, la arquitectura y el public management.
No se trata de un either/or: Chile tiene que ser capaz de ganarse la confianza de los VCs y potenciar su industria tecnológica: es una necesidad y una obligación si Chile quiere dar un salto cualitativo en su capacidad innovadora. Pero sería un error clausurarse en ese nicho: hay creatividad y oportunidades de negocios en otras áreas -áreas en las que, probablemente, podemos sacarle más punta a nuestra identidad y cultura. Muy feliz NAVIDAD! Desde Quintay, m (Leer más)
Enviado por David Assaelel diciembre 13, 2007a las 16:43
Estimados Amigos, después de un pequeño receso en nuestro ritmo de publicaciones, retomamos el impulso original y aquí vamos a la carga de nuevo. Una de mis discusiones favoritas que se ha dado en los posts de Enjambre ha sido la importancia/pertinencia/inevitabilidad de la incorporación de tecnología en la educación. Si bien en nuestra encuesta (barra lateral) que ya cuenta con 100 votos, se evidencia que sólo un 5% de los votantes cree que es necesario incorporar más tecnología en el aula como cambio urgente en la educación chilena, me parece que hay más elementos a considerar en la discusión, además de los notables emprendimientos de Eduinnova con nuestra querida Susana o de lo que ya se ha hablado relacionado a la Disonancia Cognitiva, en un post de Diego Uribe. Muy relacionado a lo que nos planteaba Francisca Reutter en el notable post sobre lo difícil que es para los profesores romper sus paradigmas e incorporar nuevas metodologías y herramientas relacionadas a nuevas tecnologías y web, nuestra amiga Andrea Iruretagoyena (diseñadora que está desarrollando en su título una plataforma virtual aplicada a educación) me mandó hace un tiempo un artículo notable y muy mítico que me parece fue el primero que planteó la existencia de Nativos Digitales y de Inmigrantes Digitales... ojo que es del año 2001, o sea hace ya casi 7 años. El artículo es de Marc Prensky, en el siguiente link encontrarán la versión original en inglés, y a continuación se los dejo traducido. Aunque no es corto, vale totalmente la pena leerlo y por supuesto, discutirlo. From On the Horizon (NCB University Press, Vol. 9 No. 5, October 2001), Marc Presnky. "Me asombra como en todos los diálogos y debates de estos días acerca de la declinación de la educación norteamericana, ignoremos la más fundamental de sus causas. Nuestros estudiantes han cambiado radicalmente. Los estudiantes de hoy ya no son la gente para la cual nuestro sistema educacional fue diseñado para enseñar. Los estudiantes de hoy no sólo han cambiado crecientemente con respecto a los del pasado, ni han simplemente cambiado su jerga, sus ropas, los adornos corporales o sus estilos, como ha ocurrido entre generaciones anteriores. Una gran discontinuidad ha ocurrido. Uno puede incluso llamarla una "singularidad" --un acontecimiento que cambia las cosas tan radicalmente que no hay vuelta atrás. Esta llamada "singularidad" es la llegada y la rápida difusión de la tecnología digital en las últimas décadas del siglo XX. Los estudiantes de hoy --desde kinder a la educación superior-- representan a las primeras generaciones que han crecido con estas nuevas tecnologías. Han pasado toda su vida rodeados por y usando computadoras, videojuegos, aparatos de música digital, cámaras de video, teléfonos celulares y todos los otros juguetes y herramientas de la era digital. Los graduados promedios de hoy han pasado menos de 5,000 horas de sus vidas leyendo, pero más de 10,000 horas jugando video juegos (sin mencionar las 20,000 horas viendo televisión). Los juegos de computador, el e-mail, la Internet, los teléfonos celulares y los mensajes instantáneos son parte integral de sus vidas. Está claro ahora que como resultado de este ambiente omnipresente y la grandeza de su interacción con ésta, los alumnos de hoy piensan y procesan la información de forma absolutamente diferente a como lo hicieron sus antecesores. Estas diferencias van mucho más allá y son más profundas de lo que la mayoría de los educadores sospecha o reconoce. "Diferentes tipos de experiencias llevan a diferentes estructuras cerebrales," dice el Dr. Bruce D. Berry de la Escuela de Medicina de Baylor. Como veremos en la próxima entrega, es muy probable que los cerebros de nuestros estudiantes hayan cambiado físicamente --y que sean diferentes a los nuestros-- debido a cómo fueron criados. Pero aunque esto no sea literalmente verdadero, podemos decir con seguridad que sus patrones de pensamiento han cambiado. Mencionaré cómo han cambiado. ¿Cómo deberíamos llamar a estos "nuevos" alumnos de hoy? Algunos se refieren a ellos como la generación N (de Net -red-) o la generación D (de digital). Pero el nombre más adecuado que he encontrado para ellos es el de los Nativos Digitales. Nuestros alumnos de hoy son "hablantes innatos" del idioma digital de los computadores, de los video juegos y de la Internet. Entonces, ¿qué nos hace al resto de nosotros? Aquellos de nosotros que no nacimos en el mundo digital pero que, tarde en nuestras vidas, nos hemos fascinado con él y adoptado muchos o casi todos los aspectos de la nueva tecnología, somos --y siempre seremos, comparados con ellos-- Inmigrantes Digitales. La importancia de la diferencia es la siguiente: A medida que los Inmigrantes Digitales aprenden -como todos los inmigrantes, unos mejor que otros-- a adaptarse a su ambiente, mantienen siempre, en algún grado, su "acento", es decir, un pie en el pasado. El "acento del inmigrante digital" puede ser visto en tales cosas como buscar información en Internet en segundo lugar, o en leer el manual del programa más que asumiendo que el programa en sí nos enseñará a usarlo. Las personas mayores de hoy fueron "socializados" en forma diferente a sus niños, y están en el proceso de aprender un nuevo idioma. Y un idioma aprendido tarde en la vida, nos dicen los científicos, va a una parte diferente del cerebro. Hay miles de ejemplos del acento del los Inmigrantes Digitales. Estos incluyen el imprimir sus correos electrónicos (o pedirle a la secretaria que los imprima por usted -un acento aún más "duro"), el necesitar imprimir un documento escrito en el computador para editarlo (en vez de editarlo en la pantalla), llamar a la gente físicamente a su oficina para ver un sitio web de interés (en vez de solo mandarlos al URL). Estoy seguro que usted puede pensar en uno o dos ejemplos propios sin mucho esfuerzo. Mi propio ejemplo favorito es mi llamada telefónica para preguntar: "¿Te llegó mi correo electrónico?". Aquellos de nosotros que somos Inmigrantes Digitales podemos, y deberíamos, reírnos de nosotros mismos y de nuestro "acento". Pero esto no es solo un chiste. Es muy serio, porque el problema más grande que enfrenta la educación hoy en día es que nuestros instructores que son Inmigrantes Digitales, que hablan un idioma pasado de moda (el de una edad pre-digital), se están esforzando por enseñarle a una población que habla un idioma completamente nuevo. Esto es obvio para los Nativos Digitales --el colegio se siente muchas veces como si hubiésemos traído una población de extranjeros con un acento fuerte e incomprensible para educarlos. Casi siempre tienen problemas para entender lo que los Inmigrantes están diciendo. ¿Qué quiere decir "discar" un número? Aunque esta perspectiva parece radical más que solo descriptiva, déjenme destacar algunos temas. Los Nativos Digitales están acostumbrados a recibir información muy rápido. Les gusta paralelar el proceso con múltiples tareas. Ellos prefieren ver sus gráficos antes que sus libros de texto más que lo opuesto. Prefieren el acceso al azar (como los hipertextos). Ellos trabajan mejor cuando están interconectados. Se fascinan con las gratificaciones instantáneas y los premios seguidos. Ellos prefieren los juegos al trabajo "serio". (¿Algo de esto le suena conocido?) Pero los Inmigrantes Digitales generalmente tienen poco aprecio por estas nuevas destrezas que los Nativos han adquiridos y perfeccionado a lo largo de los años de interacción y práctica. Estas destrezas son casi totalmente extrañas para los Inmigrantes, quienes aprendieron --por lo que decidieron enseñar-- lentamente, paso-a-paso, una cosa a la vez, en forma individual y, por sobre todo, seriamente. "Mis alumnos no______ como lo solían hacer". Los Inmigrantes Digitales se molestan mucho. "No puedo hacer que __________ o que ___________ . No tienen ninguna consideración por ____________ o por ____________." (Complete los espacios, hay una gran variedad de posibilidades). Los Inmigrantes Digitales no creen que sus alumnos pueden aprender exitosamente mientras ven televisión o escuchan música, porque ellos (los Inmigrantes) no pueden. Por supuesto que no --ellos no practicaron esta destreza constantemente durante sus años de formación. Los Inmigrantes Digitales piensan que el aprender no puede ser (o no debiera ser) divertido. ¿Por qué deberían? --ellos no pasaron sus años de formación aprendiendo con Plaza Sésamo. Desafortunadamente para nuestros profesores Inmigrantes Digitales, las personas que están sentadas en sus clases crecieron con la "velocidad repentina" de los juegos de video y MTV. Están acostumbrados a la instantaneidad de los hipertextos, a la música descargada, a los teléfonos en sus bolsillos, a una biblioteca en sus laptops, a los mensajes múltiples y a la mensajería instantánea. Ellos han estado interconectados la mayor parte o toda su vida. Tienen poca paciencia para las charlas, para la lógica del paso-a-paso, y para las instrucciones "dime cómo". Los profesores que son Inmigrantes Digitales asumen que los alumnos son los mismos de siempre, y que los mismos métodos que sirvieron a los profesores cuando ellos eran alumnos van a funcionar con sus alumnos ahora. Pero esa presunción ya no es válida. Los aprendices de hoy son diferentes. WWW.HAMBRE.COM dijo hace poco un alumno de jardín infantil a la hora de almuerzo. "Cada vez que voy al colegio tengo que desenchufarme", se quejaba un alumno de educación media. ¿Es que los Nativos Digitales no pueden prestar atención, o es que deciden no hacerlo? A menudo, desde el punto de vista de los Nativos, sus instructores Inmigrantes Digitales hacen que no sea valioso prestar atención a sus clases. Y, cada día más, no lo aceptan. "Fui a un college muy bien evaluado donde todos los profesores venían del MIT," dice un ex alumno. "Pero lo único que hacían era leer sus libros de texto. Me retiré". En una vertiginosa página de Internet de hace solo unos meses --cuando había muchos trabajos, especialmente en las áreas en que los colegios ofrecían poca ayuda-- esta era una posibilidad real. Pero los punto com que dejaron el colegio, están volviendo ahora. Tendrán que enfrentar nuevamente la división entre Inmigrantes y Nativos, y tendrán aún más problemas debido a sus experiencias recientes. Esto hará aún más difícil el enseñarles -lo mismo que a los Nativos Digitales que ya están en el sistema- de la forma tradicional. Entonces, ¿qué debería pasar? ¿Deberían los estudiantes Nativos Digitales aprender a la manera antigua, o deberían sus profesores Digitales Inmigrantes aprender la nueva forma? Lamentablemente, no importa cuánto los Inmigrantes lo deseen, es muy improbable que los Digitales Nativos vuelvan atrás. Para empezar, es probable que sea imposible --puede que sus cerebros ya sean diferentes. También se aleja de todo lo que sabemos de la migración cultural. Los muchachos nacidos dentro de cualquier cultura nueva, aprenden el lenguaje fácilmente y se resisten fuertemente a usar el antiguo. Los inmigrantes adultos inteligentes aceptan que no saben sobre su nuevo mundo y aprovechan a sus muchachos para que les ayuden a aprender y a integrarse. Los inmigrantes no tan inteligentes (o no tan flexibles) pasan la mayor parte de su tiempo quejándose de lo buenas que eran las cosas en el "antiguo país". Por lo tanto, si no queremos olvidarnos de educar a los Nativos Digitales hasta que crezcan y lo hagan por sí mismos, es mejor que enfrentemos este tema. Y al hacerlo debemos reconsiderar tanto muestra metodología como nuestro contenido. Primero, nuestra metodología. Los profesores de hoy tienen que aprender a comunicarse en el lenguaje y en el estilo de sus alumnos. Esto no quiere decir cambiar el significado de lo que es importante, o las buenas habilidades de pensar. Pero sí quiere decir el ir más rápido, menos paso-a-paso, más en paralelo, con más acceso casual, entre otras cosas. Los educadores podrían preguntar: "¿Pero cómo enseñamos lógica con este estilo?" Mientras no esté automáticamente claro, realmente necesitamos averiguarlo. Segundo, nuestro contenido. A mí me parece que después de la "singularidad" digital, hay ahora dos tipos de contenidos: contenidos "heredados" (para tomar prestado el término computacional para los sistemas antiguos) y los contenidos "futuros". Los contenidos "heredados" incluyen la lectura, la escritura, la aritmética, el pensamiento lógico, entender los escritos y las ideas de pasado, etc. -todo nuestro currículo "tradicional". Todavía es importante, pero es de una era diferente. Algo de ellos (como, por ejemplo, el pensamiento lógico) seguirá siendo importante, pero otros (por ejemplo, la geometría de Euclides) lo será menos, como pasó con el latín y el griego. Los contenidos "futuros" son, en gran medida, digitales y tecnológicos. Pero de la misma forma que incluyen software, hardware, robótica, nanotecnología, geonomía, etc. también incluyen la ética, política, sociología, idiomas y todas las otras cosas que van con ellos. Estos contenidos "futuros" son extremadamente interesantes para los alumnos de hoy. Pero, ¿cuántos Inmigrantes Digitales están preparados para enseñarlos? Alguien una vez me sugirió que a los muchachos solo se les deberían permitir usar computadores en los colegios que ellos mismos hayan construido. Es una idea brillante que es realizable desde el punto de vista de las capacidades de los alumnos. Pero, ¿quién podría enseñar en ellas? Como educadores debemos pensar en cómo enseñar tanto los contenidos heredados como los futuristas en el lenguaje de los Nativos Digitales. Los primeros involucran una gran traducción y un cambio en la metodología; los segundos incluyen todos los nuevos contenidos y pensamientos mejorados. No tengo claro cuál es más difícil --"aprender cosas nuevas" o "aprender nuevas formas de hacer cosas viejas". Sospecho que la última. Por lo tanto, tenemos que inventar, pero no borradores. El adaptar materiales al lenguaje de los Nativos Digitales ya se ha hecho exitosamente. Mi preferencia para enseñarles a los Nativos Digitales es inventar juegos de computador para que hagan el trabajo, incluso para los contenidos más serios. Después de todo, es un idioma con el cual la mayoría está familiarizada. No hace mucho, un grupo de profesores se presentó en mi compañía con un nuevo software diseñado con ayuda del computador que habían desarrollado para ingenieros mecánicos. Su creación era mucho mejor que lo que la gente estaba usando en ese momento, por lo que supusieron que todo el mundo de la ingeniería lo adoptaría rápidamente. Pero en cambio encontraron bastante resistencia debido, en gran parte, a la extremadamente empinada curva de aprendizaje del producto -el sofware contenía cientos de botones nuevos, opciones y acercamientos que debían dominar. Sus vendedores, sin embargo, tuvieron una idea brillante. Observando que los nuevos usuarios del software CAD eran casi exclusivamente ingenieros varones entre 20 y 30 años, dijeron: "¡Por qué no poner el aprendizaje en un juego de video!" Por lo tanto inventamos y creamos un juego de computador para ellos en el estilo de "tirado principal" como los juegos Doom y Quake, llamado "La Conspiración Mono Desencajado". Su jugador se convierte en un agente secreto intergaláctico que debe salvar una estación espacial del ataque del malévolo Dr. Mono Desencajado. La única manera de ganarle es usando el programa CAD, el cual el alumno debe usar para construir herramientas, arreglar armas y para ganarle a las trampas caza-bobos. Hay una hora de tiempo para jugar, más 30 "tareas", que pueden tomar entre 15 minutos a varias horas cada una, dependiendo del nivel de experiencia del jugador. Mono Desencajado ha sido altamente exitoso en hacer que los jóvenes se interesen en aprender el programa. Es ampliamente usado por los alumnos de ingeniería en el mundo, con más de un millón de copias del juego en varios idiomas. Pero mientras que el juego fue fácil de inventar para mi staff de Nativos Digitales, el crear el contenido pasó a ser bastante más difícil para los profesores, los que estaban acostumbrados a enseñar cursos que comenzaban con "Lección 1 - la interfase". Les pedimos, en cambio, que crearan una serie de tareas graduadas en las que las habilidades que se debían aprender estaban insertas. Los profesores habían preparado películas de 5 a 10 minutos para ilustrar los conceptos principales; les pedimos que los cortaran a menos de 30 segundos. Los profesores insistían que los alumnos debían hacer las tareas en orden; nosotros les pedimos que les permitieran acceso libre. Ellos querían un paso académicamente lento, nosotros queríamos velocidad y rapidez (contratamos a un escritor de guiones de Hollywood para hacer esto). Ellos querían instrucciones escritas; nosotros queríamos películas de computador. Ellos querían el leguaje pedagógico típico de "aprender objetivos", "dominar", etc. (por ejemplo, "en este ejercicio ustedes aprenderán a..."); nuestro objetivo era eliminar completamente cualquier lenguaje que diera la menor seña de educación. Al final los profesores y sus equipos lo lograron brillantemente, pero debido al gran cambio mental requerido les tomó el doble de tiempo de lo que creíamos. Una vez que vieron que la tendencia funcionaba, la nueva metodología "Nativos Digitales" se convirtió en su modelo para más y más enseñanzas -tanto dentro como fuera de los juegos- y la velocidad de sus logros aumentó dramáticamente. Es necesario llevar a cabo un re-pensamiento similar de todas las materias en todos los niveles. Aunque la mayoría de los intentos de "edutainment" hasta hoy han, esencialmente, fallado tanto por el lado educativo como por el de perspectiva de entretención, podemos -y lo haremos, puedo predecirlo-- hacerlo mucho mejor. En matemáticas, por ejemplo, la discusión ya no debe seguir siendo sobre si usamos calculadoras o computadores --éstas son parte del mundo de lo Nativos Digitales-- sino cómo usarlas para diferenciar las cosas que son (Leer más)
Enviado por manuel tironiel diciembre 10, 2007a las 9:36
Entrevista a Rodrigo Salinas, artista y dibujante de comic (31 Minutos, Canal 76, Arturo Prat is Not Dead, La Isla del No, Experimento Wayápolis, etc.) y editor de la Nueva Gráfica Chilena, The Clinic, novienbre 2007, No 11, año 9.
...La otra vez hablaba con un amigo sobre Chile y me daba risa: nosotros no tenemos dinosaurios, tenemos un milodón, ¡ese es nuestro dinosaurio! Pero Argentina sí tenía tiranosaurios rex, de la pampa ¡bien taquillas! Y los gringos tenían todos los tiranosaurios del mundo, pero aquí teníamos un milodón, que es como un oso grande que come eucaliptus, una huevá súper inofensiva que no tenía ni uñas. Esa cuestión habla mucho de un país. Pero me gusta mucho cómo Chile trata de lograr hacer cosas.¿Por ejemplo?Trata de llegar al socialismo vía elecciones y derroca a un dictador vía elecciones... no llegamos a la cumbre del Everest por la ruta lógica, sino por una ruta chilena que es la más difícil de escalar, habiendo otro camino que está todo el día lleno de sherpas que te suben las mochilas y te toman fotos. O sea, si tenís las lucas, estai arriba altiro. Pero no. Chile toma otro camino.
Enviado por manuel tironiel diciembre 01, 2007a las 22:57
El post de Evan sobre la correlación entre juventud y capital de riesgo, y el de Valdivia sobre Godin me dejaron pensando sobre un tema a mi juicio medular: hasta qué punto hemos hecho nuestra una definición de innovación que, lejos de ser universal, es la forma específica que ésta ha adoptado en un contexto económico y cultural particular, a saber, Estados Unidos. El tema me daba (da) vueltas por la cabeza, pero lo encontraba un poco denso para tirarlo en Enjambre. Hasta hoy. Lo que me hizo cambiar de opinión fue una entrevista al ministro Ferreiro que aparece en la Tercera. Pero partamos en orden. Como ya lo he dicho en otro lugar, la innovación -cómo se define y moviliza- depende de las arquitecturas y las culturas económicas que la soportan, las que son muy distintas en diferentes lugares. Susan Christopherson, por ejemplo, ha estudiado largamente los modelos laborales y político-económicos de Estados Unidos y Alemania. Su conclusión es precisamente que la juventud, la autonomía personal y la rapidez -"the faster and more insightfully, the better" en palabras de Godin- son elementos propios del excepcionalismo norteamericano, a su vez basado en el self-made man, el pionero y el individualismo (ver también a Alesina y Glaeser 2006). Alemania está en las antípodas. Siguiendo la tradición medieval de las guildas, la agregación de valor es de largo aliento y se hace sobre la base de una visión colectiva y del trabajo cuasi-artesanal de trabajadores hiper-especializados (Christopherson 2003). En un modelo está la figura del CEO recién egresado, brillante, agresivo y veloz que logra ganancias al dar la estocada en el milisegundo preciso ("the faster and more insightfully, the better"); en el otro una empresa que lleva siglos produciendo componente industriales de alta sofisticación (p.ej. Bosch-GmbH) y que incrementa su valor agregado de modo incremental, formando capital humano y protegiendo valores culturales compartidos (famoso fue el rechazo en bloque -y por razones éticas- de los banqueros alemanes a la llegada de WalMart). Pero no me interesa debatir sobre el modelo norteamericano, sino reflexionar sobre qué nos queda a nosotros, acá en Latinoamérica, acá en Chile. ¿Existe una ?vía chilena' a la innovación? No lo sé, pero de lo que estoy seguro es que debemos ser más críticos y no asumir como propios modelos que no son universales, por muy atractivos y hegemónicos que éstos sean. Y me atrevo a decir más: parafraseando a Chakrabarty (2000), creo que es fundamental que ?provincializemos' nuestra innovación, que la hagamos nuestra y con orgullo, que la acerquemos a nuestra identidad. Creo, de hecho, que ese debería ser la gran meta en términos de innovación de cara al Bicentenario: encontrar una fórmula a través de la cual al hablar de innovación -issue clave para el desarrollo chileno futuro- lo hagamos para hablar de algo que nos identifique, que nos aglutine y que esté imbuido en nuestra vida cotidiana. En otras palabras, algo que nos haga sentido. Y cuando digo ?nos' no hablo de la elite política y cultural, sino de nosotros los chilenos. Hay que invertir en educación, potenciar las ciencias, facilitar el emprendimiento, tecnologizar y fortalecer nuestros sectores económicos competitivos, sí, pero si no linkeamos estas acciones -y las políticas para la innovación en general- a una épica superior que nos empodere en nuestras actividades del día-a-día sean de la índole que sean, que nos identifique como país y que, en definitiva, apele al Nosotros, todo lo anterior puede quedar en simples iniciativas para promover la industrialización. Meter a Chile en la economía de la innovación, en la nueva sociedad del conocimiento, va a requerir más que eso. Pero poco, o nada, vi en la entrevista a Ferreiro. El discurso es a estas alturas un commodity y ya nos lo sabemos de memoria (la innovación es fundamental, la importancia del capital humano, de la tecnología, agregar valor, etc.), pero no veo un proyecto, no veo una visión-país que vaya más allá de los lugares comunes. Lo más probable es que para el 2010 aún no seamos Irlanda, pero es imprescindible que para esa fecha haya un épica construida entorno a la innovación y, ojala, instalada. Sin eso, podemos esperar sentados. Como digo, no sé cuál sería ese modelo chileno, ni siquiera si puede existir, pero se me ocurren que un elemento importante para dotar de ?chilenidad' a nuestras políticas públicas para la innovación, y de paso empezar a crear una visión-país en esto de la innovación y el Bicentenario, es sacar a la innovación de la abstracción (las empresas, los clusters, las regiones, la universidad, el país) para volcarla hacia las personas. Cuatro ideas en esta dirección: 1. La innovación no depende de la ciencia y tecnología, sino de cómo hacemos las cosas. Hay que romper esa idea que la innovación la hacen ejecutivos o PhDs o científicos o los computadores, o sea romper el mito que la innovación se hace ?top-down'. La innovación está en cómo hacemos las cosas (en las tácticas diría de Certeau), desde el enólogo explorando nuevas cepas y el ingeniero de Codelco creando nuevas tecnologías, hasta el pyme ingeniándoselas para mantenerse a flote y la familia de Ancud que está haciendo paté de ajo chilote. 2. La riqueza está en las ocupaciones. Esto no lo digo yo sino Ann Markusen (2002 pdf) y creo que es el paso lógico a la idea de arriba. Identificar ocho clusters está muy bien como marco general, pero luego es fundamental bajar el zoom para identificar sub-clusters específicos que giran en torno a industrias mucho más especializadas y, crecientemente, a ciertas ocupaciones claves. Identificar estas redes es prioritario para un país como Chile, que por su tamaño y escala debería apostar a innovaciones ?boutique' y con denominación de origen. 3. Identificando redes emergentes. En concordancia con lo anterior, me atrevo a lanzar tres sectores económicos pequeños pero de alta innovación y con gran potencial identitario. - La publicidad. Chile es el epicentro de la producción y posproducción publicitaria de América latina. A lo mejor no deja tanto como el cobre o el salmón, pero es un nicho de alta innovación y valor simbólico. Su compleja y sofisticada arquitectura organizacional nos habla, además, de la efervescencia que se vive en esa industria. - Teatro, televisión y cine. La industria cinematográfica es aún incipiente en Chile, pero para cualquiera que tiene un mínimo de contacto con ese mundo, es evidente que es un sector que ha crecido exponencialmente en la última década, y que vive un dinamismo sin parangón. Nueva empresas de producción y gestión cultural, el mercado de los guionistas y de la posproducción, las escuelas de cine, el auge de los telefilms y el nuevo estatus de los actores nos hablan de estos cambios. - El turismo cultural y natural. Somos un país con recursos naturales y paisajísticos de un valor incalculable, a lo que se le ha sumado una industria turística altamente especializada y sofisticada que está capitalizando el potencial de estos recursos. Lo fundamental es que esta línea de desarrollo requiere para su éxito más que el lodge cinco estrellas: requiere una apuesta por la sustentabilidad, por la cultura local, por la identidad y, en suma, por nuestra geografía humana. 4. Chilenos (Leer más)
Enviado por David Assaelel noviembre 23, 2007a las 12:27
Creatividad, creatividad y más creatividad... pareciera ser que uno de los componentes fundamentales de la innovación y como no, del desarrollo es la capacidad para generar cosas nuevas, o sea ese talento o habilidad o lo que sea llamado C R E A T I V I D A D. Anteriormente en Enjambre hemos discutido muchos aspectos de la creatividad, y de hecho es uno de nuestros Tags principales como podrán apreciar en nuestra simpática nube lateral... hemos discutido cómo se puede fomentar, cómo se relaciona a las políticas públicas, cómo se puede convertir en un hábito y así nos va quedando claro como es uno de los componentes fundamentales que debiera de potenciar la educación... Hace un tiempo Rafael Bravo hizo un review de Free Culture, el libro de Lawrence Lessig donde plantea cómo es necesario liberalizar muchos aspectos de la cultura que están bajo enormes trabas que le ponen los derechos de propiedad. Y justamente Creative Commons (¿qué es creative commons?) es una respuesta a eso... Bueno, hace muy poco Lessig volvió a dar un golpe a la cátedra en una alucinante conferencia TED, donde además de mostrar muy claramente como los derechos de propiedad tal como los conocemos están estrangulando la creatividad en muchas áreas, también propone como se puede solucionar esto mediante una estrategia de mercado, o sea una solución de origen privado sin intervención de autoridades, lo que tiene muchos sentido considerando de que es un problema planetario. Pero mejor no los enredo más y los dejo con la clarísima, y por lo de más muy entretenida, presentación de Lessig sobre el tema, que al igual que la de Gapminder, está para aplaudir de pie. (Ojo que Lessig es uno de los grandes oradores 2.0, e incluso hace mucho tiempo ya se habla del método Lessig de presentación en ppt.)
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